Puebla, Pue (Edgar González Ramírez / www.cronistasdebeisbol.com) Al leer o escuchar menciones sobre personajes como Aurelio López, Aurelio Rodríguez, Benjamín “Cananea” Reyes, Alfonso “Houston” Jiménez, Lázaro Salazar, Jorge Fitch, Héctor Espino, Teodoro Higuera, Francisco “Paquín” Estrada, Roberto “Beto” Ávila o un centenar de jugadores que escribieron sus nombres con letras de oro en la historia del beisbol nos viene a la mente de inmediato un recinto donde sus recuerdos permanecen y sus hazañas se dan a conocer para los aficionados a este precioso deporte o a aquellas personas que no los vieron en acción en el terreno de juego.
Sin lugar a dudas, el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano es un recinto histórico que desde la entrada al mismo envuelve a cualquiera con su magia y lo hace permanecer horas en el mismo recorriendo sus pasillos y contemplando reliquias como uniformes, guantes, bates, libros y demás material histórico. Tal como se ha mencionado en diversos medios de comunicación, el llamado “Recinto de los Inmortales” con sede en las instalaciones de una famosa marca cervecera de Monterrey, Nuevo León se verá forzado a cambiar de sitio debido a que la firma en cuestión ya no les permitirá hacer uso del inmueble, pero el gran problema recae en la premura para hacer las cosas y el nulo interés en seguir honrando a los personajes más destacados del “mundo de la pelota caliente”.
187 inmortales, de los cuales 156 son mexicanos, 16 cubanos, 14 norteamericanos y un puertorriqueño forman parte de este selecto grupo, destacando que solamente 87 aún están entre nosotros para poder disfrutar de un homenaje en vida que se lograra gracias a la extraordinaria labor del cronista y promotor Alejandro Aguilar Reyes “Fray Nano” en 1939, pero ¿y ahora?, ¿qué pasará con todo esto que se ha forjado durante tantos años? Hace una semana salió la nota a nivel nacional donde se afirmaba que el Estado de Sinaloa tendría la fortuna de albergar tan preciadas reliquias en la ciudad de Culiacán a partir de los primeros meses del año venidero pero de inmediato las reacciones no se hicieron esperar ya que en dicha plaza no reside ningún equipo de la Liga Mexicana de Beisbol pero sí es la casa de la escuadra de Tomateros en el invierno para la Liga Mexicana del Pacífico.
A lo largo de la historia se han originado varios debates y discusiones sobre ¿qué liga es mejor?, o ¿cuál de las dos tiene mejor nivel?; aunque lo que sí es cierto es que en el verano es donde los peloteros se forjan, se trabaja e invierten grandes sumas monetarias en academias, los novatos “abren los ojos” y se vuelven estrellas para ser marco de los reflectores y a la postre llegar como tales en el inverno donde solo se contratan a los mejores postores y a jugadores “probados” bajo un control u orden cuestionable. Ante dichas circunstancias, el trato aún no está cerrado sobre el traslado del salón a dicha ciudad y se espera que en los próximos días lleguen a un acuerdo razonable donde el único ganador sea el beisbol haciendo a un lado intereses grises y actitudes no tan bien intencionadas. ¿Conseguirán morada para estas reliquias en Monterrey?, ¿será necesaria la instalación de una cede en otra ciudad para poder guardar tan preciados tesoros?; por ahora todo quedará en suspenso pero lo que sí es cierto es que se busca casa amplia, bonita y barata. ¿Alguna oferta?
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